sábado

"El A-4": Al filo de la pasión y la muerte (Primera parte)

Súbitamente, todos quedaron en silencio. El jefe del diario más prestigioso del país había ingresado con el ceño fruncido, parecía bastante molesto. No miró a nadie y se dirigió a la pizarra. Cogió un plumón y escribió: COBERTURA DE EMERGENCIA. Comisionados – Stefano Shrader y Rodrigo Reyes . Lugar – Canayre, zona del VRAE. Salida – Grupo Aéreo Nº 8, 10 a.m.

“Un helicóptero MI-17 de la Fuerza Aérea los trasladará para cubrir el conflicto entre el Ejército Peruano y los cocaleros y narcoterroristas. Retornan el domingo a las 2 de la tarde, dependiendo del clima y de todas las dificultades que se les presentarán. Quiero el mejor informe que hayan hecho hasta el momento y… que les vaya bien”.

Esas cuatro últimas palabras sonaron como una premonición de algo malo, pero no reparé en ellas. Sólo atiné a mirar a mi compañero: Stefano Shrader. Tiene 21 años, es alto, delgado, colorado y de ojos verdes. Posee el estereotipo limeño que permite afirmar que con sólo escuchar su apellido, tiene su propia historia de nivel social, poder y dinero.

Terminó periodismo en una de las mejores universidades privadas de Lima y desde hoy, gracias a sus “referencias personales”, ejercerá lo que García Márquez denominó “el mejor oficio del mundo”.

Se le veía emocionado, ansioso, caminando de un lado a otro por toda la sala de prensa. A kilómetros podía deducir que era su primer día de trabajo. Esa escena me transportó a tres años atrás, cuando después de varios exámenes y tres meses sin sueldo, me anunciaron que sería parte de la plana de periodistas del diario de mayor prestigio del Perú: El Observador.

Era el primero en llegar a la unidad de investigaciones. Quería demostrar mi talento. Leía todos los periódicos matutinos y no descansaba hasta hacer un resumen de los acontecimientos políticos y sociales del país para entregárselo al jefe del área. Cada misión de prensa la cumplía eficientemente. Era tan detallista que no me iba del diario hasta escuchar los comentarios de mis compañeros sobre mi trabajo. Únicamente ellos podían decirme si esa noticia causaría impacto, y después de tener su aprobación, firmaba orgulloso: Por RRM, Rodrigo Reyes Mendoza.

Era la oportunidad de Stefano Shrader. De su formación universitaria, habilidad y talento dependerá el mantenerse en el diario. De lo contrario, don Julio Cisneros, editor del diario, le dirá simplemente que hoy es su último día de trabajo. Estaba seguro de ello porque lo conozco, así como también su dilatada experiencia como corresponsal extranjero, en la que logró primicias durante la cobertura de la guerra en Irak para CNN y el diario El País de España.

Stefano recibió una llamada. Sacó de su bolsillo un Iphone y explica apenado –a quien pareciera su mejor amigo– que hoy sábado no irá a jugar tennis al Club Regatas porque acababa de ingresar a El observador. Lo decía orgulloso y desliza su mano constantemente –cual tic nervioso– sobre su rubia y alborotada cabellera.

No nos habían presentado, pero mis compañeros murmullaban que su currículo sólo tiene una hoja A-4 y que su papá es gerente de una de las empresas que publicitan en el diario. El corrector de estilo terminaba diciendo: “Ojalá que “el A-4” no me haga quedar hasta tarde corrigiendo su nota”.

Nuevamente recuerdo mis inicios y todo lo que tuve que superar para sobresalir en la gran ciudad. Mi currículo no era de una hoja A-4 simplemente. Eran veintiséis y para mi edad –21 años– creía que era un mérito: Lo pensé hasta el día de mi entrevista de trabajo. El jefe de personal empezó a revisar mi carpeta leyendo la última hoja. Poco a poco fue cambiando la expresión de su rostro, sobre todo al llegar a la parte que indicaba que mi carrera la hice en una universidad estatal de Huacho, una pequeña ciudad a 147 km al norte de Lima. De lo único que él había oído era de su deliciosa salchicha.

-¿Así que eres huachano?– me preguntó en voz alta, mientras cerraba mi currículo y se levantaba de su sillón, listo para decir: “Secretaria, que pase el siguiente”.

- Sí, soy de Huacho, la que algún día será el jardín de Lima, la que algún día, así no me dé la oportunidad de trabajar en este diario, espero visite con su familia para disfrutar de sus playas y su buena comida.

Por un momento, el silencio se apoderó de él. Me miró como diciéndome: “¿Cómo tienes la osadía de invadir mi privacidad familiar?”; sin embargo, algo me dijo que debía continuar.

- Leo este diario desde que estudiaba en el colegio. En la universidad fue material de consulta para definir estilos y conjunciones gramaticales. Pienso que no importa dónde haya nacido, o estudiado, lo importante es que pasé todas las pruebas: redacción, estilo, análisis y opinión. Solamente me falta esta entrevista al igual que la decena de postulantes que esperan su turno.

- Disculpe, pero no es por el lugar de donde viene. Parece que no leyó bien la convocatoria. Decía muy claro: Sólo egresados de universidades de prestigio– replicó, poniéndose de pie.

- ¿Y que es el prestigio?– refuté. –Mire detrás de su ventana. Puede fijarse con facilidad el rostro de la gente en los kioscos que busca titulares que le devuelva al país el espíritu constructivo y la credibilidad en sus instituciones que deben cuidar por sus intereses. El mejor prestigio de mi universidad estatal es la honestidad de mis palabras. Y si tuve carencias como estudiante, las agradezco, porque ello me impulsó a leer este diario, debatir en clases sobre sus temas del día y practicar los estilos de los mejores periodistas que este diario tiene.

El jefe de personal siguió mirando por la ventana, respiró profundo, dándome la espalda. Su silencio produjo en mí por un instante la idea de que sería rechazado. Tomó asiento.
- ¿Cuánto quieres ganar?– preguntó, dando la impresión de haber sido vencido.

- Tanto dinero, como para sobrevivir en esta ciudad. Lo necesario como para no contaminarme de una sociedad que vive de lo material, y de las falsas apariencias.

Entonces llamó a Chabuquita, su secretaria, y le ordenó:

- Este joven comenzará en el área de investigación periodística. Estará apenas con sus pasajes y viáticos durante tres meses. Que el jefe de informaciones lo evalúe constantemente. Si satisface las expectativas, de inmediato firmará un contrato por un año. He terminado por hoy. Diga a los que están afuera que la plaza esta cubierta.

Han pasado tres años y tres meses. Desde aquél día trabajo incansablemente. Vivo solo en un pequeño departamento en el centro de Lima. Como cada sábado, aprovecho para avanzar unas notas hasta el mediodía cuando termina mi turno. Luego parto a Huacho a reencontrarme con los que me quieren, con los que me leen, con los que me envidian o con los que simplemente jamás podrán aceptar que alguien de su misma tierra haya obtenido renombre en esta ciudad con más de nueve millones de habitantes…

23 comentarios:

Huachano dijo...

Acabo de leerla y me dieron ganas de seguir conociendo más sobre lo que les pasará a Stefano y Ricardo. Escribe la segunda parte. Pero te soy sincero al principio no me gusto tanto xq hay mucho constraste entre tu historia con la de Stefano. Todavia le buscaste un nombre aristocrático. Si fuera x eso yo diría que no le pusiste Ricardo Romero, para q no te confundan con el hijo de Dionisio.

FUERA DE BROMAS, me gusto el relato, pero al principio como te digo, remarcas que el chico tiene IPHONE3G, es hijo de un empresario con mucho dinero, lo llaman para jugar tennis, y tiene una sola hoja en curriculum jajaja... Esa gente que tiene mucho dinero, nunca se presenta con una hoja de un A-4, ellos se inventan una historia grandota en el currículo avalado por las empresas de su familia y/o amigos jaja pero también es cierto que algunos pavos como Stefano puede no habérselas ingeniado. En serio esta chevere, espero más de la historia.

Manuel Martin Castillo
Universidad Mayor de San Marcos

Anónimo dijo...

Gastón Soto Vallenas 16:36 (10 horas antes

Estimado Ricardo: Acabo de leer con especial interés tu artículo (entiendo que eres tú: "Ricardo Meza") en el que a través de una narrativa, propia de un entusiasta profesional de la comunicación, haces un emotivo recuerdo de cómo te iniciastes en los avatares de la busqueda de la información.
Felicitaciones. Y, que sigan los éxitos.

Anónimo dijo...

Regina Falcón Utrilla 14:51 (12 horas)
Viniendo de una persona tan perfeccionista y detallista como tú, tenía que tomarme un buen tiempo reposado para deleitarme con tu crónica HUACHANA, aquella que durante los últimos días ha sido tu motorcito para sobrellevar las cansadas y estresantes jornadas de trabajo y de la cual toda la mañana he notado haz recibido varias felicitaciones.
Me siento muy orgullosa de ser tu amiga y como profesional te admiro por multifacético, y eres como lo narras en la historia, siempre con el ímpetu de sobresalir y demostrar a todos que eres el mejor (sin importar de donde vienes)

Anónimo dijo...

Gisella Cecilia Sanchez Simbron 10:49 (16 horas antes)
Estimado Ricardo: Una compañera de trabajo me envió tu crónica. La lei de principio a fin y aunque te confieso que al finalizar la lectura me quedó cierta intriga por conocer los detalles de la comisión con el “A4”, aunque ahora sé que ese era tu objetivo, pues habrá una segunda parte, lo más impresionante y de verdad te digo, digno de admiración fue el coraje que tuviste para enfrentarte con palabras precisas, reales y valientes a aquélla persona que buscaba para aquél puesto a periodistas de universidades de prestigio. Como él, muchos, pero sin duda, como tú pocos.

No me queda más que felicitarte por tu trabajo. Espero que puedas enviarme la segunda parte, estaré atenta.

Anónimo dijo...

Yessica Clavijo Chipoco 8:41 (18 horas antes)
RICARDO!!!!!!!!!!
Te felicito, te felicito. No sólo por tu talento, sino porque debo confesarte que me conmovió tu crónica
Y últimamente no me conmuevo frente a la laptop del trabajo, pero este fue un respiro muy humano
Suerte y sigue escribiendo tus crónicas please!

Anónimo dijo...

mario fernandez 04-sep (1 día antes)

Te voy hacer la critica NO como un amigo sino como un lector. Partiendo de ello para ser una cronica me parece interesante. No te conocia la faceta de escritor pero bueno el texto engancha. Te sugiero que utilices sinonimos más comunes (solo al principio)

Anónimo dijo...

oscar alberto nazario san bartolome 04-sep (1 día antes)
A VERRRRRRRRRRRR
POR DONDE EMPEZAMOSSSSSSS
Bueno primero felicitandote por la desición de escribir una cronica, me parecio buena pero a la tercera leida medio que no ato cabos... por ejemplo el A4 es tu pata, el gringo "fuertote", y es el titular de tu cronica, sin embargo, creo q se fue a irak y lo bombardearon porque nunca más apareció, al menos que su viejo lo haya jalado a otra chamba... la parte del orgullo faustiniano si estuvo inspirador, justo hoy en la radio tuvimos una polemica sobre el tema y seguro que me va a servir, tercero, tu no trabajabas en otro lado?? ... entonces que haces en el observador? En fin al gringo "fuertote" dale un final, o cambiale de titular ... y lo del remate tiene tu sello personal. Saludos espero la segunda parte.

Anónimo dijo...

Luis Alfredo Chepote 04-sep (1 día antes)
Ricardo,q bueno q desarrolles la faceta de escritor periodistico.
Contar tus anecdotas o historias es bacan y veo q tienes el mismo afan de siempre de resaltar las cualidades de tu Huacho querido.
Tira para adelante.
Un abrazo
LA

Anónimo dijo...

fatima maria rojas nava 10:08 (17 horas antes)
RICARDO EXCELENTE ME GUSTO Y ESTA PERFECTO FELICITACIONES UNA VEZ MAS UN ABRAZOTE ENORME Y EL DIARIO QUE SALIO PUBLICADA TU NOTA SIEMPRE LLEGA TEMPRANO.

Anónimo dijo...

Cristhian Julio Palomino García 11:21 (16 horas antes) Algo diferente ante tanta sandez que leemos diariamente, felicitaciones amigo, buena crónica, pero me quede con la intriga, que pasó con el A-4?? - Xtian Palomino - Universidad Nacional del Altiplano

FARUQ dijo...

Bueno Ricardo que decir, una vez me has sorprendido con tu escrito ,me gusta este estilo la forma de redactarlo y con respecto a la historia pues hay muchos que pro el echod e ser jefes no dan oportnidades a mucha genet pro el echo de ser de provincia,buena leccion para muchos gerentes y encargados de areas y es verdad tarde o temprano todo peruano debe visitar Huacho y sentirse orgulloso de que forme parte de nuestro querido Peru me da gusto conocerte en persona y sigue adelante.

Anónimo dijo...

luis meza: domingo, 07 de septiembre de 2008 06:54:57 p.m.

Hoy leí el articulo. Me impresionó y me agrado mucho. Me llevo a meditar sobre la situación actual de muchos jovenes en el Perú y en el mundo; asi como tambien sobre la realidad de mi familia, familiares y sobre mis hijos... El artículo, para mi, refleja de alguna forma la realidad de nuestro país, la realidad de nuestra juventud.... de la que muchos somos indolientes, actuamos irresponsablemente, ni que decir de las autoridades de turno. Quiero comentarte sobre alguna de las frases que mas me gustaron en tu cronica:
Nuevamente recuerdo mis inicios y todo lo que tuve que superar para sobresalir en la gran ciudad.

-----A los provincianos nos mueve ese espiritu de lucha, al tratar de convertirnos en un casi "Pizarro".. un conquistador. Si, a conquistar esta GRAN CIUDAD,

Sólo egresados de universidades de prestigio

-----Las universidades no hacen a los buenos profesionales, uno hace a las Universidades.En el campo de trabajo se ven los resultados.

Pienso que no importa dónde haya nacido, o estudiado, lo importante es que pasé todas las pruebas

----Esto es bueno,. Dice mucho de la persona. No es la suerte es el esfuerzo de uno... para alcanzar el exito... el triunfo ... en la vida

Finalmente, sobre quiero opinar este parrafo:

*Ricardo Meza es el nombre ficticio que emplea el autor para dar tributo a la memoria de su abuelo y recordar toda su vida que llevar su apellido es la mejor herencia. Si él viviera, guardaría bajo su almohada un ejemplar de este diario.

--------Te doy la razón. El era tu admirador y se sentía muy feliz cuando tu mama le contaba alguna de tus experiencias de cada cosa que realizabas. El se sentía muy orgulloso de ti como lo debe estar tu Madre, mi hermana.

Anónimo dijo...

Marcel Rojas Solis...

Jejeje amigo mio de ufff, hace tiempo... de verdad para mi no es novedad este tipo de virtudes en ti, siempre espere y esperare mas y mas de ti porque eres una gran persona, muy inteligente y sobre todo un gran amigo sincero y directo. UN FUERTE ABRAZO Y SIGUE ADELANTE.

pdta. continua con la historia ;)

Isabel Paredes dijo...

Bueno Ricardín... que puedo decirte además de felicitaciones?? tu sabes que en esa palabra se resume todo!! he visto con que ganas haz escrito tu cronica y si de algo sirvieron mis pequeños consejos jaja en buena hora! creo que como muchos, estoy esperando la segunda parte... sigue así, demostrando de lo que eres capaz. Me haz enseñado mucho, y espero seguir compartiendo contigo muchas experiencias mas, asi como Stefano jajaja ahh y mira tiene 21, como yo jaja un beso.

Anónimo dijo...

Buena Ricardo..me encantó, bienvenido a la blogofesfera... y ¿cuando empezaron los probldmas con el hígado?

Anónimo dijo...

Sabes muy bien ke no hablaría sobre ti; es decir, sobre Ricardo Romero Meza. Y tampoco podría escribir ke tu primera crónica se parece más a uno de esos libros de autoestima y superación. Sin embargo, es saludable ke escribas y ke te lean. Tal vex no sabré decirte si escribes bien o te leen mal. Es una joda. Como toda historia ke tiene su continuación esperaré el desenlace. Solo te recomendaría ke cuando no escribas, lee muxo, sobre todo a los ke saben. Ayudará a formarte. Un abraxo, man. Néstor.

Anónimo dijo...

Vilma Mendoza: Es una crónica muy amena y me llevó a conocer en el tiempo breve tiempo tu lindo Huacho que tan entusiastamente describes.Lo haré pronto.
Fue una lectura muy entretenida ¿para cuando la segunda parte?

Anónimo dijo...

Luis Escudero: Hola "Ricardo Meza" me pareció muy buena la narración. Es fluida pero solo una recomendación: que tu personaje no se disminuya tanto frente al esteriotipo limeño “pituco” que describes, si no va a parecer una telenovela venezolana. Suerte y espero la segunda parte que parece prometedora.

Anónimo dijo...

Jose Saravia (hace 48 minutos)
Felicidades, siempre supe que redactabas muy bien. Bonito homenaje a tu abuelo, aunque considero que el A-4 que da inicio a tu redacción debe tener mas presencia en tu segunda parte. Aunque creo es parte de la gota de estilo por la expectativa que crea el escritor. Pero aún subsanando esa pequeña observación me ha gustado mucho, felicidades.

Anónimo dijo...

Bien ricardo, chevere la historia, y ¿Dónde esta ahora el tal A-4? Falto eso, sigue escribiendo más crónicas para saber más de Ricardo Meza, un abrazo.
Roberto Giraldo

Anónimo dijo...

Felicitaciones estimado Ricardo.
Un lindo artículo, con una buena trama, con personajes intrigantes e historias reales de un diario.
Así es, el A-4 siempre existe y siempre, no funciona como uno quiere, sin embargo hay otro que sin mayores brillos exteriores es un buen profesional y dedicado, creo que en la vida real ese eres tu. Sigue escribiendo, recibe un gran abrazo afectuoso.
José L. Portugal

Anónimo dijo...

Hola Ricardo acabo de leer tu interesante crónica, que resalta la vivencia cotidiana de aquellos egresados que reciben la marginación en puestos laborales por no salir de una lucrativa universidad, y la autobiografía clara de lo que puede hacer una persona para abrirse paso de los prejuicios arraigados en contra de los que salen de las canteras del Estado. Felicitarte y estaré esperando más partes de tu impecable narrativa. Un fuerte abrazo y saludos al fashion Stefano.
Jorge Guerrero
Universidad Nacional "San Luis Gonzaga" de Ica

Anónimo dijo...

Querido Ricardo:

Felicidades por tu cronica
hicistes que recordara cuando entre al cultura americana sigo escalando en diferente manera pero con las ganas y fuerza que ambos tenemos.

Marvah

Arizona state University USA